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| Psicología, psicoterapia, psicoanálisis, terapia de grupo, ansiedad, depresión |
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Lic. José Migali
15-4447-5027
Buenos Aires
Argentina |
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| Estética |
La mayor parte de la gente no se siente a gusto con su apariencia. Pero cuando llega el momento para hacer algo por cambiarla no hace nada o casi nada. Muchas otras veces parecen querer soluciones relámpago que a largo plazo sólo pasan a formar parte de un largo repertorio de esfuerzos esporádicos.
¿Alguna vez se detuvo a pensar cuántas dietas, tratamientos se sometió para mejorar su imagen? ¿A cuántos especialistas consultó y a cuántos gimnasios asistió para verse mejor? ¿Ya perdió la cuenta…?
Para estar sano y en forma muchos especialistas se preocupan por dar soluciones rápidas a problemas crónicos. Lo cierto es que las respuestas que parecen mágicas y que nos convencen con facilidad por sus resultados inmediatos tienen otra contracara. La idea misma de dieta carece de realismo, es insana aburrida e incluso puede ser traumática cuando no podemos seguirla. Así mucha gente entra en el mundo vertiginoso de las dietas, con de estrictos ayunos y a entrenamientos intensivos y períodos en los que parecen haber olvidado todo esto.
En muchas otras personas existe la famosa excusa para postergar todo plan de mejora personal. Cuantas veces hemos pensado: "Tengo otros problemas por los que preocuparme". Confiar en que llegue el momento adecuado o esperar a sentirse entusiasmado es posiblemente lo peor que se puede hacer.
Si no toma sobre sus espaldas la responsabilidad de su vida no logrará alcanzar sus metas. Nadie puede hacerlo por usted. El camino de responzabilizarnos por nuestros actos es un desafío y una recompensa.
El mejor modo de aprender a enfrentarse a los problemas es imaginarse los resultados y cambiar de actitud. Como se ha explicado con anterioridad, lo importante es un cambio en los hábitos, las soluciones temporarias no existen. Hacer una dieta intensa y exigente para bajar de peso y luego volver a las comidas habituales no sirve de nada si se quiere mantener el peso alcanzado. Sacrificarse para verse bien sólo por un período corto de tiempo no tiene sentido si luego vamos a lamentarnos por el esfuerzo realizado y por esos tiempos de gloria en que nos encontrábamos a gusto con nuestra imagen.
Para empezar un plan para mejorar su imagen lo primero que debe recordar es que verse bien contribuye a aumentar la autoestima. Y esto deriva en muchas otras sensaciones como por ejemplo sentirse más seductor, más ágil y hasta más competente socialmente. Muchos psicólogos coinciden en que las personas con una alta autoestima son más seguras, optimistas y se sienten más fuertes para superar los fracasos.
Conseguir sentirse a gusto con la propia imagen no depende de la edad sino más bien del tiempo que se vienen manteniendo los malos hábitos. Con el tiempo los buenos hábitos se afianzan y resultará extraordinario asistir los cambios que experimenta su cuerpo. Los únicos elementos que se interponen en nuestro camino son nuestra impaciencia y nuestra ira cuando no obtenemos resultados inmediatos. Cuando acepte esto podrá empezar.
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